El Departamento de Transporte de EE. UU. (DOT) no está dejando títere con cabeza. La última jugada del secretario Sean Duffy sacude toda la cadena del transporte: ahora no solo las empresas de camiones estarán bajo lupa, también los shippers —las compañías que suben la carga al camión— y, por efecto dominó, los brokers.
Su advertencia fue clara: si un shipper pone mercancía en un camión operado por un conductor sin CDL válida o sin cumplir las regulaciones, también será responsable. “No se puede cargar un camión sabiendo que el chofer no habla inglés o no tiene papeles en regla”, afirmó Duffy ante la prensa.
Por su parte la FMCSA, brazo regulador del transporte, ha iniciado una verdadera purga. Más de 240 escuelas de formación de conductores han sido eliminadas del registro nacional por no cumplir los requisitos. Y por si fuera poco, otras 2,600 están bajo revisión.
La ofensiva busca desmantelar lo que el gobierno llama “fábricas de CDLs”. En teoría, estos serían centros de entrenamiento que entregaban licencias comerciales a personas sin la preparación mínima. Incluso, a inmigrantes que no podían trabajar legalmente en el país.
Este nuevo enfoque pone presión sobre todos los actores del transporte. Aunque Duffy no mencionó a los brokers directamente, el mensaje fue recibido: los shippers exigirán que todo esté en regla, lo que forzará a los brokers a hacer doble chequeo de sus conductores y flotas asociadas.
