Desde el próximo 25 de junio, los conductores de camiones comerciales que no puedan comunicarse en inglés durante una inspección podrán ser puestos fuera de servicio en el acto. La medida forma parte de la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump el 28 de abril, que exige aplicar de forma estricta una regla que ya existía, pero que no se venía cumpliendo con rigor desde hace casi diez años.
Según la nueva guía publicada por la FMCSA el 20 de mayo, los inspectores harán un control en dos pasos para evaluar el dominio del inglés:
- Entrevista en inglés: el inspector hablará directamente con el conductor, sin intérpretes, sin tarjetas de ayuda ni aplicaciones.
Si el chofer no logra responder en inglés, queda fuera de servicio de inmediato. - Revisión de señales de tránsito: si el conductor pasa la entrevista, deberá demostrar que entiende señales viales en inglés, incluyendo paneles electrónicos y mensajes variables.
De medida temporal a posible ley
El 29 de mayo, dos congresistas republicanos presentaron el proyecto llamado Connor’s Law, que busca convertir esta orden en ley federal. El nombre recuerda a Connor Dzion, un joven de 18 años que murió en 2017 luego de que un conductor de camión que no leía inglés no entendiera las señales de advertencia antes de un accidente.
La ley propuesta incluiría dos puntos clave:
- Hacer del dominio del inglés un requisito obligatorio para obtener una CDL.
- Ordenar el retiro inmediato del servicio a quienes no lo cumplan.
¿A quiénes afectará?
Se estima que el 10% de los camioneros en EE.UU. no cumpliría con este requisito. Eso significa que hasta 300,000 choferes podrían quedar temporalmente fuera de servicio si no se adaptan a tiempo. Además, corredores y embarcadores ya están revisando sus contratos. Algunos incluyen cláusulas que permiten rechazar o multar si el conductor asignado no habla inglés.
Pero las consecuencias irían más allá del chofer. Si un inspector deja fuera de servicio a un conductor por no hablar inglés, eso puede afectar el puntaje CSA de la empresa. Esto podría generar aumentos en el seguro y complicaciones para operar, especialmente para flotas pequeñas.
