En las últimas semanas, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzó a detener en sus hogares a conductores de camión con licencias CDL considerados “ilegales”. Estos hechos suceden especialmente en estados que no colaboran con operativos federales en carreteras interestatales. La medida marca un giro en la estrategia de fiscalización y confirma que el foco ya no está solo en las inspecciones en ruta.
¿Cómo han sido los operativos?
Según autoridades federales, la coordinación entre el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Transporte (DOT) busca cerrar cualquier vía que permita a personas sin estatus migratorio regular operar camiones comerciales. En estados como Texas, Oklahoma, Indiana, Alabama, Wyoming y Louisiana, ICE ha trabajado junto a policías estatales para realizar detenciones durante controles de tráfico y operativos en autopistas. Sin embargo, el escenario cambia en aquellos territorios donde las autoridades locales se niegan a participar.
En esos casos, la respuesta federal ha sido directa: operativos domiciliarios, sin apoyo de policías estatales ni inspectores de transporte. Voceros de ICE confirmaron que los agentes están identificando previamente a conductores con antecedentes migratorios irregulares y ejecutando los arrestos fuera del ámbito laboral, principalmente en sus residencias.
La tensión entre Washington y algunos estados se ha intensificado tras episodios recientes que, según DHS, evidencian fallas en el control. Autoridades federales han criticado duramente a jurisdicciones como California y Washington por su resistencia a aplicar exigencias federales relacionadas con el dominio del inglés, la emisión de CDLs y la cooperación con inmigración. Desde la Casa Blanca y el DOT se insiste en que estas brechas representan un riesgo para la seguridad vial.
*Con información de Overdrive
