El presidente Trump anunció una pausa de 90 días en la aplicación de nuevas tarifas arancelarias, pero eso no significa que todo esté en calma. Al contrario, los importadores están corriendo contra el reloj, los puertos ya están saturados y el transporte por camión comienza a sentir la presión.
Si no hay un acuerdo antes de mediados de julio (para tarifas generales) o mediados de agosto (para productos chinos), una nueva ola de aranceles entrará en vigor.
Más movimiento… pero menos claridad
Ante la incertidumbre, muchas empresas están adelantando sus envíos. El problema es que nadie sabe con certeza si basta con salir de China antes de la fecha o si la carga debe llegar a EE.UU. a tiempo.
Esa falta de claridad está ralentizando operaciones y sobrecargando a las aduanas.
¿Y en carretera? Todo empieza a moverse
Cada contenedor que entra al país debe seguir su ruta. Y esa carga se mueve en camión o tren.
Según expertos del sector intermodal, los volúmenes de carga internacional ya cayeron un 4.3% en la última semana, especialmente en la costa oeste. Se espera un nuevo pico de actividad dentro de cinco semanas, justo cuando venza la pausa arancelaria.
La cuestión es que importar ya no es solo pagar un impuesto. Ahora es un proceso lleno de papeleo, revisiones y auditorías. Algunas cargas requieren hasta ocho códigos de clasificación distintos, y un error en la documentación puede costar miles. Solo en lo que va del año, la aduana ha recaudado 134 millones de dólares en tarifas.
Lo que los camioneros deben tener en cuenta
- Puede haber más carga para mover en las próximas semanas, pero también más demoras en origen y destino.
- Los tiempos de descarga y espera pueden aumentar, afectando los horarios y las ganancias.
- Si no se llega a un acuerdo, los cambios en la cadena logística podrían afectar los precios y los recorridos habituales.
Sin dudas, el ambiente es tenso (y probablemente continúe así). Las grandes cadenas ya se adelantaron, pero el resto del mercado sigue esperando instrucciones. Mientras tanto, los camioneros deberán estar atentos a cómo se mueve la carga en sus zonas y prepararse para semanas con más presión y menos certezas.
Porque aunque la pausa es de 90 días, los efectos ya están en la ruta.
