El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) anunció que ya no seguirá adelante con el plan para imponer un límite de velocidad obligatorio a los camiones pesados. La decisión forma parte de la agenda de la administración Trump para reducir normas que entorpecen la operación de las flotas, según han afirmado.
La propuesta llevaba años en discusión. El objetivo era obligar a todos los camiones con un peso bruto superior a 26,000 libras a instalar dispositivos que limitaran su velocidad a un máximo de entre 60 y 68 millas por hora. Sin embargo, las autoridades ahora dicen que no encontraron suficiente evidencia para justificar esta medida. Organismos responsables, como la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA), alegan que los estudios previos no mostraron beneficios claros en seguridad vial, y los comentarios públicos tampoco aportaron información concluyente.
Además, uno de los argumentos clave fue que imponer un límite de velocidad federal entraría en conflicto con las leyes estatales, ya que en muchos estados los camiones pueden circular legalmente a 70 mph, o más.
La industria del transporte reacciona
Diversas asociaciones de la industria celebraron la cancelación de la propuesta. La American Trucking Associations (ATA) consideró que es posible equilibrar la seguridad vial con una menor carga regulatoria. La OOIDA, que representa a conductores independientes, aseguró que el plan habría afectado a los pequeños empresarios del volante y podría incluso haber aumentado los riesgos en carretera al crear diferencias peligrosas de velocidad con otros vehículos.
“Esto no solo perjudicaba a los camioneros de clase trabajadora, también haría nuestras autopistas menos seguras”, señaló Lewie Pugh, vicepresidente de OOIDA.
Por su parte, el Consejo Nacional de Transporte Privado (NPTC) destacó que muchas flotas privadas ya usan limitadores de forma voluntaria, por lo que no era necesario imponerlos por ley.
Una idea que viene de lejos
El debate sobre los limitadores de velocidad para camiones no es nuevo. Desde la década del 80, el gobierno ha explorado la idea. En 2006, asociaciones como la ATA volvieron a pedir la regulación, y en 2016 se publicó una propuesta formal. A lo largo de los años se evaluaron límites de 60, 65 y 68 mph.
Pero con la llegada de Trump a la Casa Blanca se impulsaron dos órdenes ejecutivas que apuntaban a reducir regulaciones: “Desatar la prosperidad” y “Sentido común para los camioneros de América”. Finalmente, en junio de este año, el DOT confirmó que el proyecto quedaba cancelado como parte de su paquete “Pro-Trucker”.
Por ahora, los camiones seguirán circulando sin un límite de velocidad obligatorio desde el gobierno federal, aunque muchas flotas seguirán aplicando sus propias políticas internas. La seguridad vial y la eficiencia operativa seguirán en el centro del debate. Desde Dando Paleta los invitamos a conducir con más precaución aún, y responsabilidad.
*Con información de FleetOwner
