A partir del 1 de octubre, los camiones pesados fabricados fuera de Estados Unidos estarán sujetos a un arancel del 25 %, anunció el expresidente Donald Trump. Hasta ahora, estos vehículos no pagaban ningún tipo de arancel. El nuevo impuesto podría traducirse en aumentos progresivos de precios para los compradores de flotas, aunque se espera que por algunos meses los fabricantes absorban el impacto inicial.
El panorama
Uno de los puntos que más preocupa es si los camiones provenientes de México y Canadá estarán exentos de esta medida. Ambos países representan la casi totalidad de las importaciones de camiones a EE. UU., amparadas por el acuerdo comercial USMCA. Sin embargo, grandes fabricantes como Daimler Truck, Paccar, Volvo Group y Traton -con líneas de producción en México- estarían obligados a mover parte de su ensamblaje al territorio estadounidense para evitar los aranceles.
Según datos de la Asociación de Concesionarios de Camiones de EE. UU., estos cuatro fabricantes representan el 99.9 % de las ventas de camiones Clase 8 en el país. Además, se estima que el 35 % de los vehículos comerciales medianos y pesados que circulan en EE. UU. son importados.
La Asociación Americana de Camioneros (ATA, por sus siglas en inglés) expresó su desacuerdo con la medida. Si bien reconocen el interés por fortalecer la industria nacional, advirtieron que estas tarifas podrían agravar la situación operativa de muchas empresas. Sobre todo, dijeron, de pequeñas flotas que ya enfrentan altos costos y bajo volumen de carga.
La noticia se conoce en un momento de fragilidad para el sector, que comenzaba a mostrar señales de equilibrio tras varios trimestres difíciles. Ahora, con nuevas tarifas también para productos de consumo, muebles y fármacos importados, analistas como ACT Research advierten que podría debilitarse aún más la demanda de transporte, en particular en el segmento intermodal.
